Él no se sentía a gusto con su vida. Suspiraba, ¡AHHHHH! una piteada y se desplomaba. Era muy versátil.
Su atuendo era el mismo y su saludar ni pensarlo. Le gustaba lo gore, el sodoma, el tabaco, la música, recuerdo un día entrar a su cuarto y veo que aquel rincón vetusto, de mala muerte y con una luz tenue dormía Él.
Con un polvo blanco en la nariz, ojos rojos, su ropa hecha trizas y su rostro áspero me acercaba y trataba de que nuestra conversación no sea muy tediosa y suene más a vivir su drama.
Actuaba con ecuanimidad, Él no soportaba aquello, era irascible, voraz, trataba de tranquilizarlo pero era imposible. Su vehemencia e ímpetu podían más que yo.
Era bizarro y narcicista, el vanguardismo, el nihilismo lo invadían, su nombre quedaba implícito en la anarquía. En el crepúsculo vespertino despertaba, con ojeras, el olor que emanaba era hediondo.
Sus hipérboles... ¡AY! sus hipérboles.
Era sabio y siempre hablaba con epítetos e hipérbaton, odiaba lo violáceo y también lo fosforescente, le traía muchos recuerdos negativos, cuando vivía con su padre, un maldito narcótico, que lo incitaba a probar aquel paquete que años después se convertiría en su musa.
Era irrelevante su pasado. Decía: " lo que hablaba mi madre era intrascendente, le gustaba asistir a muchos bacanales y era demasiado libidinosa. Cuando me hablaba generaba incertidumbre y la idiosincrasia del pueblo era exuberante hacia el seno de mi familia "
Tocaba piano, más aún glissando, pero tuvo un gran resentimiento por no aprender a tocar un instrumento de viento para lograr un portamento.
Escuchaba a Chopin, Tchaikovsky, Bach y se sentía en el nirvana.
Sus metáforas eran absurdas porque no las sabía interpretar, su actuación era pésima, era procaz y petulante. Se había convertido en un drogadicto.
Almacenaba, en el fondo de su corazón, un gran resentimiento por su adolescencia y su juventud.
La soledad lamentablemente no fue efímera.
Nunca llegaba a casa .
Famélico tocaba puertas y ¿qué recibía? bofetadas.
Retírose mohino y más huraño se convertía.
Hóstil y mezquino pasó los últimos días.
Lo más idóneo era que se detenga,
Horas y horas de malgastar el dinero, de dormir en puentes, teniendo un aposento.
Solo y triste quedó, falleció a los 27.
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