El que no toca la puerta, el que no es discreto, el sin vergüenza, el que NO apaga la colilla del cigarro, el advenedizo, el haraposo, el que SIN llamarlo viene, el de corbatas hechas con tiras de periódico, ÉL, si, ÉL, que en las mañanas me sorprende cuando me lavo los dientes atrás del espejo, quien me pasa la ropa interior y la toalla porque olvidé aquellos accesorios, quien en el almuerzo eructa sin cesar, quien lustra sus zapatos al jugar balón pie, quien no duerme con almohada por miedo a la papada, Él, si, Él, no hablo de mi hermano, hablo de quien alguna vez estuvo por dos horas dentro de mi habitación y se llevó todo lo que hubo dentro de mi refrigerador y mi perro, el que no vino después de dos semanas y obvié su presencia por un mes, quien hacía sonar los pedales del Argerich 3000.
Él ya no está, pero su aroma flota por los aires, sus melodías, su hermetismo e ideología introvertida, su idiosincrasia machista, sus invectivas al dialogar y lo cuan misógino que era.
Acá no hubo alguien.
wernermantillapizarro
