lunes, 19 de diciembre de 2011

Transmutando

-¿A dónde vamos?
/No lo sé, sólo sígueme.
-Pero...
/Sólo sígueme, bajo mi responsabilidad queda tu felicidad.
-Está bien.

Dos, tres y cuatro pasos de frente, curvilínea y desvío.
A lo verdoso, a lo marino, a lo afrodisíaco, a tu mirada. Ocaso y felicidad.
Júbilo y excitación, excelente el vaticinio.

-Seguimos.
/Sígueme.
-¿Cómo has estado?
/Tranquilo y en el nirvana últimamente, ¿tú?
-No lo sé, en confusiones.
/Expláyate.
-Se volverá tedioso, continuemos con la travesía.
/¡EXPLÁYATE!
-Cálmate, es sólo una confusión.

Brisa, mar, irradiación, tu perfume.

-Si supieras cuan feliz me siento.
/¿En serio?, ¿Por qué?
-Porque estoy a tu lado.
/A mira ...

En busca de llanura y un pino se encontraba señero, enmarañaba una tela sedosa y un color medio ocre.
Llegamos y charlamos.
Ellos, esos, estos, TÚ.

-¿En que piensas?
/En cuan bello es el mundo, en todo lo que nos ofrece cada día, le agradezco por ello.
-Nunca pensé en ello, sin embargo le agradezco también.
/El mar es mi mayor inspiración ¿sabías?
-Se ve que le tienes un gran respeto por lo exuberante que es.
/Pues...

Niebla sin estrellas, sin embargo el fulgor de tus ojos me iluminaba.
Tráfico, bullicio, murmuraciones, paz mental me traía tu compañía.

-¿Te puedo abrazar?
/Ven.
-Nunca nadie me había abrazado de esa forma.
/...
-Siento seguridad estando a tu lado.
/Yo felicidad.

Verbenas de amor, ilusiones esperanzadas, nostalgia y un secreto.
Cinco, seis y siete minutos de abrazo bastaron para decir : "El vaticinio se ha cumplido".

-No me quiero ir aún.
/Bueno...
-Te quiero como a nadie he querido.
/...
-¿Qué pasa?
/Creo que es momento de decirte algo.
-Dime.
/... pero es normal.

Ocho, nueve y diez segundos tardaron para derramar unas cuantas lágrimas.

/¿Porqué lloras?
-No, nada...
/¡AY!, ven acá.

Seguridad, confianza, amor, INJUSTICIA.
El oleaje del mar y la brisa miraflorina.

/¿Crees que es injusto?
-Si, y mucho.
/Si no me hubiese sucedido esto no sería lo que soy ahora.
-Lo sé, las cosas pasan por algo, ¡DIOS MÍO!

Aún no acababa el día, sin embargo el vaticinio quedaba en pie.
Calor humano, caricias maternales,

-Preciso caminar.
/¿Estás seguro?
-Si, si, pero antes, te quiero demasiado, no sabes cuanto, vales como mierda.
/...

Una salida tipo parkour y afuera.
Gélido, solo y vista húmeda esperaba su epifanía.

-Abrázame.
/Está bien.

Rúas agrietadas, colillas de cigarro y vahos etílicos.
Que linda noche, maldita sea la hora en que termina.

Once y doce, el fin de la historia.
A nuestros aposentos y un "Hasta luego, ve con cuidado, Te quiero mucho".




♥





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